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Ariel

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En el origen de la Ariel, una de las marcas inglesas más antiguas y prestigiosas, encontramos una patente, la de la rueda de radios tensados, que fue determinante en la evolución de la moto. Desde los éxitos de la «Square Four» a la crisis de los años sesenta. Los ingenieros proyectistas han encontrado siempre grandes dificultades para la realización de motores de motocicleta de cuatro cilindros. Naturalmente, los problemas eran aún más arduos en el pasado, a pesar de que este tipo de motor estaba muy difundido, incluso más que hoy día, en América. Pero se trataba de cuatro cilindros en línea, colocados en sentido longitudinal al cuadro, lo que, entre otras cosas, imponía una considerable distancia entre ejes. Ariel de carrera del año 1914Por lo tanto, la solución tenía que ser distinta: un motor más pequeño para que la moto pudiera ser más compacta. A fines de la década de los veinte, un joven ingeniero londinense, Edward Turner, tuvo una brillante idea: se le ocurrió poner los cilindros dos a dos formando un cuadrado.
Turner no era del todo desconocido, y en su pequeño taller situado detrás de su casa, en Dulwich, ya estaba construyendo una moto de un solo cilindro, de 350 c.c., con árbol de levas en cabeza. Con su proyecto del square four (literalmente «cuatro en cuadro»), Turner probó fortuna en el mundo de la industria motociclista.

Después de peregrinar de una fábrica a otra, finalmente encontró a un hombre dispuesto a correr el riesgo: John Sangster, directivo de la Ariel, que le proporcionó un ayudante y un taller donde poder desarrollar el proyecto en detalle. El ayudante era un joven llamado Herbert Hopwood, que, con el tiempo, se convertiría Triciclo Ariel 1899también en brillante proyectista de motocicletas. La máquina que salió del taller de Turner era revolucionaria: 500 C.C., árbol de levas en cabeza mandado por cadena, configuración bicilíndrica doble, con los cigueñales acoplados mediante engranajes. El movimiento se transmitía al cambio desde el extremo izquierdo del cigueñal posterior. El prototipo era tan ligero que podía adaptarse, para las pruebas, al cuadro del modelo típico de la Ariel cuyo motor era un monocilíndrico de 250 c.c. Además, podía ponerse en marcha simplemente montándose en el sillín y empujando con los pies. No obstante, antes de que la moto hiciese su presentación en público en el Salón Olympia de Londres de 1930, los constructores decidieron adoptar un cuadro algo más sólido. Así nació la afortunada «Square Four», que en treinta años de producción fue aumentando hasta los 1 000 c.c. La empresa motociclista que había confiado en Turner, la Ariel, podríamos decir que existía desde los tiempos de la invención de la rueda.
Esto no es una exageración; en realidad, esta gloriosa industria surgió en 1870, cuando dos técnicos innovadores, James Starley y William Hillman, patentaron la rueda de radios (es decir, con radios finos tensados) que permitió la construcción de bicicletas más ligeras. Le dieron el nombre de Ariel (el espíritu del aire en la comedia de Shakespeare La tempestad) para subrayar la característica principal: su ligereza. En 1890 James Starley fundó su empresa con la Westwood Ariel prototipo 600 cc.Manufacturing Company, de Birmingham, y la nueva sociedad Starley & Westwood (que producía entre otras cosas aros y neumáticos), con un importante capital, se convirtió en uno de los puntales del imperio de la Components Ltd, que, con el tiempo, habría de crecer hasta transformarse en un enorme complejo industrial en Selly Oaks, suburbio al sur de Birmingham.

La primera salida de la Ariel en el campo de la moto fue en 1898 con la construcción de cierto número de cuadriciclos, con el motor montado detrás del eje posterior. Un año después se produjo la evolución que llevó a la creación de un triciclo con el motor delante del eje posterior, lo que daba mejor tracción sobre el pavimento. Hacia 1902 hicieron su aparición las primeras motocicletas propiamente dichas de la Ariel. Propulsadas por motores Kerry, eran de concepción algo más avanzada que las de la competencia, y no constituyó una gran sorpresa que la Ariel fuese escogida por el Auto Cycle Club para participar en las pruebas de preselección del equipo representante de Inglaterra en la carrera en que se disputó la Copa Internacional de 1905. El piloto fue J.S. Campbell y la Ariel, un modelo de seis caballos, se adjudicó la mejor prestación de la prueba, con una media superior a 66 km/h.Entretanto, el control de la Ariel pasó a las manos de Charles Sangster, quien proyectó y patentó una moto ligera de dos tiempos (que se iba a dar a conocer con el nombre de Arielette) y características avanzadas, tales como el cambio de tres velocidades con embrague y puesta en marcha a pedal. Pero, desgraciadamente, la amenaza de la primera guerra mundial impidió que la esperada Arielette viera la luz. El interés de CAriel Three 50 cc.harles Sangster se desplazó durante una decena de años a la producción de automóviles, hasta que entró en escena Jack Sangster, hijo de Charles, quien había proyectado un motor de automóvil de dos cilindros horizontales opuestos, refrigerado por aire, cuyo diseño y construcción fue confiado a la Rover. En aquel entonces, realizó para la Ariel un cochecito llamado Ariel «Nine» (nueve). Además, tuvo el buen ojo de contratar a un proyectista de motos de gran talento, Valentine Page, hasta entonces empleado en la JAP, entre cuyos trabajos anteriores se incluía una moto con árbol de levas en cabeza con la que Bert Le Vack había establecido una serie de récords en Brooklands. Val Page se puso a trabajar enseguida y el resultado fue un par de modelos completamente nuevos (uno de 500 c.c. con válvulas en culata y otro de 557 con válvulas laterales que, expuesto al público por primera vez en el Salón Olympia de 1926, obtuvo un enorme éxito y que, con algunas modificaciones añadidas de año en año, siguió existiendo hasta los años cincuenta). Los modelos no tenían nada de revolucionarios, pero eran sin duda sólidos; ahora bien, lo que captó la atención del público fue la línea, con una posición más baja para el conductor, una distancia entre ejes más corta y un ingenioso depósito de carburante de tipo «sillín». Este tipo de depósito no era de por sí una novedad (lo empleaban Quadrant, Dot, Alldays y otros desde 1919), pero sí resultaba innovadora la forma, y la Ariel vendió tantas unidades, que en el transcurso de dos años todos los demás constructores de motos del país incorporaron depósitos que tenían, más o menos, la misma forma. La Ariel nunca tomó parte directamente en manifestaciones deportivas, a pesar de que, de vez en cuando, algunos propietarios particulares de máquinas de esta marca obtuvieran los honores de figurar en las clasificaciones.

Modelos clásicos de Ariel

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