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Bizarrini

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La historia del automovilismo, especialmente en su vertiente deportiva, está plagada de grandes nombres, pero también de semidesconocidos héroes cuyas pequeñas aportaciones fueron determinantes, y que en su momento significaron cambios radicales y de renovación de conceptos.  Giotto Bizzarrini es un caso muy particular difícilmente encuadrable. Personalmente, si es una figura que acumula un relativamente pequeño numero de seguidores, eso si, muy fervientes. Por el contrario, sus obras, en especial en su etapa en Ferrari son universalmente reconocidas, como los casos del 250 Testarrossa, el 250 GT SWB y finalmente el 250 GTO. Por ello, para sacar a la luz la historia, y las historias, de este peculiar personaje, sirva esta reseña, un modesto homenaje de un ferviente admirador.   Mr. Giotto Bizzarrini nace en Livorno en la Toscana italiana en 1926, hijo de un acomodado terrateniente. Desde niño fue su inquieta personalidad la que le llevó a practicar muchas especialidades deportivas con cierto éxito. Se graduó como ingeniero en la Universidad de Pisa, y tras un breve periodo como profesor, se une a Alfa Romeo en el departamento de desarrollo. En 1957 abandona Alfa Romeo y se une a Ferrari, donde pronto se hace responsable del departamento de experimentación y desarrollo de los coches Sport y GT.  Una de las muchas leyendas habla de como fue elegido para trabajar en Ferrari: Cuando estaba en la universidad de Pisa, el estudiante Bizzarrini, adquirió una barchetta construida sobre una base de FIAT 500 Topolino, equipada con una culata SIATA. Bizzarrini utilizaba este automóvil como medio de transporte personal, pero le servía también para probar distintas soluciones e innovaciones. La carrocería barchetta dio paso a una carrocería coupé, muy redondeada, montada sobre un chasis tubular. Retrasó el motor y encargó la alimentación de combustible a dos carburadores Dell'Orto de motocicleta. Además dotó a estos de una suerte de inyección manual neumática, consistente en una pera de goma, proveniente de una bocina, que metía a presión el combustible en los carburadores. Este coche, apodado la Macchinetta, que aún se conserva, batía los tiempos de las berlinas Alfa 1900 en el circuito de pruebas de Alfa Romeo.  Fue con este coche con el que se presentó a las pruebas en Ferrari. Al verlo, Ferrari exclamó que un hombre capaz de construir y pilotar semejante engendro era digno de entrar en Ferrari. Y así fue.  Durante cinco años, Bizzarrini estuvo involucrado en todos los proyectos de Ferrari, el Ferrari 250 GT 2+2, el motor de 3 litros Testarrossa, el 250 Testarrossa Barchetta y el 250 GT SWB. Pero su obra cumbre en Ferrari fue el 250 GTO.

Modelos clásicos de Bizarrini

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